Debussy, Claude
(Claude Achille Debussy, 1862-1918) Compositor francés cuyas obras marcan el fin del romanticismo musical y los albores de la «nueva música» del s. xx, n. en St. Germain-en-Laye y m. en París. Empezó sus estudios de piano y teoría a los 10 años y permaneció once en el Conservatorio de París sin distinguirse ni como pianista ni como director. En calidad de compositor, sin embargo, desplegó un estilo tan personal y tan renovador que en 1884 ganó el gran premio de Roma por la cantata L'enfant prodigue. Con excepción de sus dos años de estancia en Roma, un verano pasado en Rusia y otros viajes breves, vivió siempre en París. Su gusto literario le inclinó hacia los poetas simbolistas (Baudelaire, Mallarmé, Verlaine y Rimbaud); cinco canciones sobre Baudelaire (1890), tres sobre Verlaine (1891), otras seis sobre poemas de Verlaine y su obra para orquesta Prelude à l'après-midi d'un faune (La siesta de un fauno), basada en unos versos de Mallarmé, atestiguan la influencia de la poesía sobre su música. Su capacidad para hacer música sobre paisajes, sonidos y ambientes de la vida lo vinculó no solamente a los poetas simbolistas, sino también a los pintores impresionistas, con los que participó en su interés por los rápidos cambios de luz y el gusto por los matices delicados: la levedad de la nieve que cae, el rumor del agua que se desliza. Algunas piezas para piano, como Et la lune descend sur le temple qui fut (Y la luna desciende sobre el templo que fue), Feux d'artifice (Fuegos artificiales), La neige dance (La nieve baila) y Reflets dans l'eau (Reflejos en el agua), son ejemplos de música impresionista.

Musicalmente desarrolló un estilo armónico y contrapuntístico altamente personal. En muchas obras empleó la escala de tonos completos, con seis sonidos en lugar de los siete tonos tradicionales, y estableció la supresión de la cuarta y quinta perfectas. Modificó la tradicional escala de siete sonidos para disminuir la intensidad de los centros tonales de la tónica subdominante y dominante. Con ello consiguió nivelar en gran manera la función de los distintos tonos, y se anticipó a la escala atonal dodecafónica cromática, que teóricamente carece de centro tonal alguno y que posteriormente fue perfeccionada por Schönberg.

También empleó acordes con intervalos de cuartas y quintas perfectas en movimiento paralelo, creando de esta manera acordes mutuamente semejantes en estructura y sin una función determinada. Su original técnica heterodoxa como compositor no provenía de ninguna escuela o sistema. Sus acordes y melodías, escogidos a menudo para crear efectos armónicos de sonido, producían en el oyente una sensación de sugestiva languidez decadente. En su música los acordes y las tonalidades no se resuelven al modo natural y tradicional, sino que quedan suspendidos con infracción de las reglas armónicas.

Debussy produjo principalmente obras menores. Escrita para piano, la mayor parte de su música se compone de pequeñas piezas agrupadas bajo títulos como Préludes, Études, Images, Suite Bergamasque, Le coin des enfants, Pour le piano. Compuso también grupos de canciones. Sus obras para orquesta se presentan a menudo en formas breves como Nocturnos, Imágenes, Suites sinfónicas y Bocetos. Compuso pocas sonatas (una para violín y piano, una para violonchelo y piano y otra para viola, flauta y arpa, así como un cuarteto de cuerda). Produjo abundante música incidental para fondo de obras teatrales y poesías; la música para El rey Lear y la compuesta para la poesía de Dante Gabriel Rossetti y Gabriele d'Annunzio son ejemplos de esta faceta de su producción.

Su obra más importante es la ópera Pelléas et Mélisande, adaptada de la comedia de Maurice Maeterlinck. Esta ópera de madurez representa en muchos aspectos la culminación del arte de Debussy y combina magníficamente muchas imágenes literarias e ideas poéticas; refleja muchas ideas extramusicales con gran vigor y sensibilidad. Por su énfasis literario y abundancia de acordes no resueltos, tiene algún parecido con las de Wagner, pero se diferencia mucho de ellas por su delicadeza de sonido y colorido tonal. El cuarteto de cuerda y la sonata de violín son obras dignas de destacarse, muy bien adaptadas a las puras calidades de los instrumentos de cuerda. Su música pianística exige una forma especial de «escuchar» por parte del ejecutante, más que gran destreza digital, si se quiere obtener el efecto musical adecuado. Como la complejidad y expansión de la moderna orquesta sinfónica pesa sobre la interpretación de la música impresionista, haciéndola densa y demasiado sonora, sólo una dirección y una orquesta de gran sensibilidad podrán expresar toda la transparencia y delicadeza de la música de Debussy. A menudo consiguió brillantes efectos orquestales, escribiendo solos para instrumentos que no se empleaban generalmente en tales menesteres; así como sus Danses para arpa y orquesta son una obra importante por su colorido tonal orquestal.

Su influencia sobre los compositores modernos no fue muy extensa. Scriabin, en sus últimas obras, acometió una sistematización a fondo de los acordes construidos sobre cuartas,tal como los había empleado primeramente Debussy, pero ni éste ni aquél rompieron totalmente con la estructura tradicional de la música europea. Erik Satie utilizó satíricamente las ideas de Debussy para demostrar el poder decadente del romanticismo. Aunque Debussy comenzó su carrera como antirromántico, no puede sostenerse que su música esté desprovista de romanticismo; resulta a veces sensual y estática, pero también es vigorosa y se eleva sobre lo puramente emotivo. Su método musical, carente de virilidad y universalidad, no cristalizó en una teoría formal, pero dentro de aquel marco suyo introdujo innovaciones que tuvieron éxito extraordinario.