Strauss, Richard
(1864-1949) Compositor alemán, n. en Munich y m. en Garmisch-Partenkirchen. Hijo de un músico adscrito a la orquesta de la corte, vivió un ambiente musical. A los 4 años tocaba el piano, a los 6 comenzó a componer, a los 10 empezó los estudios de violín y teoría y a los 16 vio ejecutadas sus obras en público. Directores tan excelentes como Levi y Von Bulow incorporaron a sus programas las obras del joven compositor, del que a los 20 años se estrenaba en Nueva York por Theodore Thomas su Sinfonía (Op. 12).

En 1885, después de dirigir una de sus propias obras, sucedió a Bulow como director de la Orquesta de Meiningen. Sucesivamente fue nombrado tercer director de la Ópera de Munich, en 1889 subdirector de la Ópera en Weimar y en 1894 primer director en Munich, cargo que desempeñó durante cinco años en Berlín. Muchos de estos trabajos fueron interrumpidos o cancelados a causa de sus viajes, generalmente por motivos de salud. Un viaje a Italia le inspiró en 1885 la sinfonía fantástica Aus Italien, a la que siguieron en rápida sucesión los poemas sinfónicos Don Juan (Op. 20), Macbeth (Op. 23), Muerte y transfiguración (Op. 24) y su primera ópera, Guntram (Op. 25), todos ellos acabados antes de que el compositor cumpliera 30 años.

Con un estilo aún más elaborado compuso Till Eulenspiegel (1895), Also sprach Zarathustra (1896), Don Quijote (1897) y Ein Heldenleben (1898). Algunas de estas obras desencadenaron verdaderas tempestades por parte de la crítica por varias razones. Zarathustra, por ejemplo, se basa en las ideas filosóficas de Nietzsche, fuerte exigencia a la capacidad expresiva de la música; en Don Quijote introdujo un molino de viento e imitó los balidos de las ovejas con un discutible realismo musical. En Ein Heldenleben, el protagonista era el mismo compositor, que descaradamente describía su lucha con la vida y con la crítica, sus «obras de paz» y su renunciación final al mundo.

Después de su segunda ópera, Feuersnot (1901), compuso la Sinfonía doméstica (1903), obra inferior a sus anteriores poemas sinfónicos. Volviendo definitivamente a la ópera, compuso Salomé (1905) y Elektra (1909), de las que se reprochó el sensacionalismo argumental. Entre sus óperas más conocidas de esta época figuran Der Rosenkavalier (1911), Ariadna auf Naxos (1912), Die Frau ohne Schutten (La mujer sin sombra, 1919), Intermezzo (1925), Die ägyptische Helena (La Helena egipcia, 1928) y Arabella (1933). En seis de ellas fue su colaborador literario el poeta austriaco Hugo von Hofmannsthal. Sus últimas obras no añadieron nada positivo a la fama del compositor. Durante la II Guerra Mundial vivió en Alemania, donde perdió gran parte de la riqueza acumulada durante toda su vida de trabajo.

También produjo dos ballets, varias piezas de música coral y de cámara y algunas obras para piano. La mayoría de estas obras datan de la primera época. A través de toda su vida compuso numerosas canciones, muchas de ellas muy conocidas, que, en contraste con cierta pesadez de que adolecen varias de sus obras mayores, revelan gran soltura y una gracia exquisita.