Tomás Luis de Victoria  

(1548?-1611) Genial compositor hispánico, uno de los más sobresalientes en la historia de la música sagrada.
Tuvo entre sus maestros a los insignes Palestrina y Morales. En 1565, cuenta el artista 17 años de edad, lo hallamos en Roma, donde estudia la carrera eclesiástica.
No obstante, cuatro años más tarde abandona el Colegio de los Jesuitas,por razón de haber aceptado el empleo de organista en la Iglesia de Santa María de Monserrato, iglesia favorita de los españoles residentes en la Ciudad Eterna.
En 1571, reemplaza al célebre Giovanni Pierluigi da Palestrina como Maestro de Capilla en el Seminario Romano. Un año después, aparece en Roma la primera serie de obras musicales de Victoria, colección que incluye muchos de sus admirables motetes.
Digamos en relación con la larga residencia del compositor en la Ciudad Eterna, más de 20 años, que allí el artista entabló amistad con otras renombradas figuras de la música; sin embargo, permaneció siempre español, siempre fiel a su sentimiento nacional y continuó incorporando a sus producciones un ardoroso misticismo
En 1575, es ordenado sacerdote. En 1578, es nombrado capellán de la Emperatriz María, hermana de Felipe II. Esta retorna a Madrid en 1582, pero el compositor continúa viviendo en Roma. Aunque no es difícil conjeturar que viajase eventualmente a la Península hasta 1586, cuando se radica definitivamente en su patria.
En 1603, fallece la Emperatriz María. Y en su honor el maestro crea un noble Oficio de Difuntos, perdurable remate de la genialidad del músico.
Durante su vida acaecida en Roma y en Madrid, Victoria tuvo oportunidad de dar a la publicación gran parte de sus trabajos. Por lo regular, constituyen ejemplos de música litúrgica sin acompañamiento, para voces mixtas casi siempre, según era la modalidad del siglo XVI. Pero, aunque no hay evidencias de que hubiese escrito obras de tipo secular, su estilo muestra en más de una ocasión la influencia profana.
Es indudable que la maestría de Tomás Luis De Victoria como polifonista se derivó parcialmente de la estrecha amistad que lo ligó a Palestrina; como, también, a los nexos que unieron al compositor español con la escuela musical romana, de la cual fue, en cierto modo, un producto.